Una ciudad azul en Marruecos (Chefchouen)

24 dic, 2018 -

En Marruecos hay una ciudad de color azul. Y no es una descripción exagerada: se llama Chefchoauen y es un laberinto tan azulado, que hasta sorprende con calles peatonales pintadas en ese color hasta en el suelo.

ciudad azul marruecos

Fundada en el año 1471, Chauen (otra de las formas abreviadas de nombrarlo) es un poblado de una historia relativamente no tan antigua (esto si comparamos con otras ciudades de Marruecos como Fez o la propia Marrackech que tienen más de mil años). Pero en ese lapso de tiempo fue suficiente para desplegar un encanto singular entre murallas en su zona histórica, y adosada a la ladera de una montaña. Este poblado es también un laberinto azul, un color que está omnipresente, y un sinfín de desniveles y escaleras donde no es difícil “perderse” por momentos. Sobre todo si nos salimos de sus calles principales.

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También se conoce como Xauen, y su nombre es una expresión que hace referencia a los picos montañosos con forma de “cuernos” que rodean a la ciudad. Se encuentra en el noroeste de Marruecos y en estribaciones montañosas de la cadena del Rif lo que hace que todo el entorno sea un paisaje bastante accidentado y lleno de desniveles. Si tantas denominaciones se vuelven una confusión, la explicación es que esta ciudad (como tantos puntos de Marruecos y de África) estuvo bajo el dominio de distintas influencias coloniales. Y cada una de ellas (Francia, España) mencionaban y hasta escribían en el mapa el nombre de la ciudad de distintas formas. Ese legado, y esas distintas formas de referirse a Chauen perduran en muchos casos hasta hoy.

gato calles chefchoauen

El modo de llegar a Chauen, es o bien desde Tetuán, o también desde Tánger o Fez, las ciudades de importancia relativamente más cercanas. Y llegar implica hacerlo por tierra, en buses de larga distancia, en tours organizados (el modo más usual), o en coches de alquiler.

Una vez allí, todo transporte se deja de lado para ingresar caminando por las puertas de las murallas al casco antiguo, completamente peatonal. Hay calles que en paralelo atraviesan la ladera de esa montaña entre casas siempre en azul. Pero también hay calles que se abren y que suben por los barrios encaramados hacia lo más alto, o que descienden hasta la plaza y barrios más abajo. Todo se vuelve una pequeña aventura cuando empezamos a caminar por la parte de la medina o zona más antigua para descubrir sus rincones, tiendas, y sobre todo a enamorarnos de su colorido.

Caminar Chefchauen no solo es asombrarse con el color. Los habitantes locales van con las vestimentas tradicionales, hacen sus compras en los días de mercado. De las ventanas brotan aromas de especias y comidas típicas a toda hora, hay tiendas de souvenirs, de artesanías, de recuerdos. Y también hay rincones de pura perfección azulada. Tanto que es posible empezar a pensar que entre la realidad y la cara turística hay algún límite difícil de detectar. Como sucede en muchos destinos actuales, las tradicionales fachadas muchas veces se conservan y se realzan como una respuesta a la demanda turística (una demanda que multiplica las pinceladas de azul). Sin embargo, ese color tiene una explicación y una historia bastante anterior, dentro de una ciudad que por ser sagrada, durante mucho tiempo estuvo cerrada a los visitantes extranjeros.

El pueblo azul de Marruecos

Si quitamos las capas de azul, y pintamos de blanco, el aspecto sería equiparable al de una ciudad típica del sur de Andalucía. Y en eso no hay casualidad. Los expulsados del Al-Andalus del sur de España son quienes se marcharon y se instalaron en Chefchauen varios siglos atrás. Especialmente musulmanes y judíos sefardíes. De ahí que el entramado urbano y hasta la arquitectura pueda parecerse al corazón antiguo de un pueblo de estilo mudéjar ibérico.

muros edificios chefchoauen

sombreros calle chefchoauen

Pero en Chauen hay que sumar el color azul, que según la leyenda, tiene varias teorías sobre su origen y costumbre: desde disipar el calor, hasta espantar insectos, una tradición que finalmente termina siendo un rasgo de identidad y que hoy termina por atraer turistas. Es el mismo azul que ha convertido a Chauen en una de las postales con más encanto de Marruecos, un sitio ideal para visitar y quedarse al menos dos noches disfrutando de las caminatas, pero también de sus propuestas gastronómicas, de sus puestas de sol desde miradores cercanos.

Entre lo que hay que ver, la plaza de Uta al-Hamman está en pleno corazón del laberinto, y en torno a ella la alcazaba y una mezquita. Hacia un lado, las callejuelas y casas azules trepan por la montaña. Y hacia el valle y las zonas bajas fue creciendo la ciudad moderna. En la antigua medina hay un hamman (o baños públicos), un lavadero tradicional. Pero sobre todo calles muy tranquilas que son el principal encanto y atractivo.

chefchoauen mirador vista

Chauen es también un buen lugar para hacer compras, con tiendas de alfombras que tienen un diseño muy característico, casi un sello de la ciudad. Por ello muchos visitantes que viajan por Marruecos esperan a llegar a Chauen para hacer esas compras de productos típicos y llevarlos a sus países de origen. También son notables los productos artesanales en madera, el trabajo en hierro y el cuero.

Ciudad con encanto, personalidad y la belleza de sus calles y paisajes del entorno, después de pasear un par de días por este laberinto azulado, de disfrutarla y sentirla como un sitio único dentro de Marruecos, seguramente las pinceladas de azul irán cubriendo hasta nuestros recuerdos viajeros de Chauen.

*Este artículo se elaboró con fecha 24 diciembre, 2018, por lo que es posible que alguna información no esté actualizada. Te recomendamos que siempre revises la fecha de publicación del artículo. Consulta aquí las condiciones vigentes del Depósito Facto



Editor responsable y creador de 101 Lugares Increíbles, uno de los blogs de inspiración viajera más leído en habla hispana. Viajero incansable y curioso, fotógrafo amante de los pueblos que parecen detenidos en el tiempo, los rincones urbanos especiales, los paisajes naturales difíciles de clasificar por su belleza y singularidad. Siempre en la búsqueda de lugares singulares a través de mapas, de la web y de viajes que me llevan a conocerlos en el mundo real.



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